El Hotel Saratoga tuvo sus orígenes por el año 1879, entonces se ubicaba frente al Parque de la Fraternidad, antiguo Campo de Marte. Entre los años 1915 y 1925, se traslada al enclave actual y ocupa el tercer nivel del edificio. En 1933, la edificación se convierte completamente en el magnífico Hotel Saratoga.
La década del 30 del pasado siglo marcó un hito en la historia del Hotel Saratoga, debido al reconocimiento alcanzado por sus "Aires Libres", sus bondades gastronómicas y la actuación de populares orquestas cubanas de la época como la afamada orquesta femenina "Anacaona", que se dio a conocer en este sitio. El hotel fue prestigiado por las visitas frecuentes de notorias personalidades de la vida cultural y social del país.
El inmueble original, que data de la década del ochenta del siglo XIX, contaba solamente con tres niveles. El hotel actual sólo conserva la fachada original, a esta se adosó un edificio nuevo con dos niveles más, logrando cinco plantas visuales desde el exterior con divisiones internas que posibilitan los siete niveles habitacionales actuales. Su estilo arquitectónico se define como ecléctico con predominio del neoclásico. El hotel, en su diseño interior, combina materiales y elementos tradicionales como la madera, el yeso, el mármol y el hierro, con las más modernas tecnologías, en función del servicio y el confort de sus huéspedes y clientes.
Preside una intersección de privilegio de La Habana Vieja, la esquina del Paseo del Prado y Dragones, en el corazón de la capital. Explore la irresistible vitalidad de la ciudad. Conozca el Capitolio Nacional y el Parque de la Fraternidad; visite la famosa Fábrica de Tabacos Partagás y el más importante centro cultural cubano de ópera y ballet: El Gran Teatro de La Habana. Mientras cae la noche, al compás de la música, recorra con detenimiento el Paseo del Prado hasta llegar al malecón habanero. El Hotel Saratoga es perfecto para los visitantes que deseen combinar las visitas a lugares de interés histórico-cultural y la vida nocturna de La Habana.
Ya en 1935 las guías turísticas lo registraban como uno de los hoteles más importantes de La Habana, con el confort y recreo de moda, particularmente destacado por las funciones de su terraza, donde cada día asistía lo más selecto de nuestros músicos cubanos para ejecutar los ritmos nacionales, en particular el son.